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Dime lo que estás pensando y te diré cómo te sientes…

Seguramente en alguna ocasión has intentado exponer una idea que te parecía estupenda y al resto, por el contrario, no tanto. Quizá, la forma de actuar de otra persona te parece incorrecta y la tuya te parece bien… Esto ocurre porque cada individuo percibe el mundo a través del filtro de su propia interpretación, es decir, de lo que piensa cada uno.

Lo que a unos nos puede parecer fantástico y provocar un sentimiento de alegría, a otros les puede parecer horrible y provocar un sentimiento de enfado o tristeza.

Te propongo un ejemplo para que lo veas más claro:

Un sábado por la tarde, Sara propone que salgan todas las amigas a tomar pasteles a una cafetería nueva que han abierto en Madrid. Pero Candela no se siente del todo feliz porque lleva toda la semana trabajando en la pastelería de sus padres y la idea no le emociona demasiado, más bien le crea un sentimiento de desilusión a su sábado tan esperado.

Como verás, la situación es la misma, pero lo que piensan cada una y lo que sienten es muy diferente. Sara está emocionada y feliz del plan que ha organizado,“ tarde de chicas y pasteles, es genial!” . Mientras que Candela se siente decepcionada por pensar que tiene que entrar de nuevo a una pastelería, “Otra vez ese olor a pasteles horneados, prefiero pasear sola por la calle”.

Por lo tanto, ante una misma situación, es posible que un día nos siente bien y otro día mal. Todo depende de lo que hayas pensado sobre dicha situación.

Por eso es tan importante tener buenos pensamientos, ya que los pensamientos negativos generan más emociones negativas y los pensamientos positivos generan más emociones positivas.

Los pensamientos y las emociones están íntimamente relacionados; una emoción no se piensa, sino que se siente, se experimenta y se vive. Pero también es cierto que a través de nuestro pensamiento podemos gestionarla y moderar su intensidad, así como elegir el estado de ánimo en el que nos vamos a encontrar después.

Si te haces consciente de tus sentimientos, podrás en cierta forma modular tus emociones. Cuando estamos constantemente con pensamientos negativos, nos vemos desbordados por un torrente de pensamientos negativos y éstos terminan por agotarnos y ver todo lo que nos rodea de forma negativa.

Por el contrario, si a un pensamiento negativo le quitamos algo de importancia y lo sustituimos por un pensamiento un poco más positivo, nuestros emociones serán mucho más positivas y alegres.

Así que ya sabes, ante un gris o un negro, mucho mejor es el azul o el naranja del sol…

Porque “ LA VIDA ES DEL COLOR CON LA QUE LA QUIERAS PINTAR”

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